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La concepción del ser humano en el Corán y el Hadiz

La ciencia y la tecnología moderna han llevado a una mayor comprensión de alguno aspectos ya descritos en el Corán, como la concepción del ser humano

La ciencia y la tecnología moderna han llevado a una mayor comprensión de alguno aspectos ya descritos en el Corán, como la concepción del ser humano

Por: Shaij Hamza Yusuf

Ibn Abbās, compañero y primo del Profeta, declaró que el paso del tiempo continuaría explicando el Corán. Podemos apreciar la sabiduría de esa afirmación cuando consideramos los versos coránicos y los hadices relacionados con cómo y cuándo comienza la vida humana, especialmente a la luz de lo que la ciencia de hoy ha descubierto sobre el proceso de la concepción del ser humano. Las Escrituras y la ciencia, tomadas en conjunto, pueden llevar a los creyentes a repensar nuestra comprensión de cuándo comienza la vida y del milagro de la revelación.

Las palabras árabes son notoriamente difíciles de traducir debido a los matices que implica el sistema de raíces de las palabras del árabe, que no se puede replicar en otros idiomas. En los primeros versículos revelados al Profeta Muhammad, pa paz sea con él,  el Corán declara:

¡Lee en el nombre de tu Señor que ha creado! Ha creado al hombre de un coágulo (‘alaq). (El coágulo, 96:1-2).

La palabra ‘alaq se ha entendido tradicionalmente como simplemente un “coágulo de sangre”. La raíz ‘aliqa, sin embargo, significa “quedarse embarazada”; de acuerdo con Ibn Manzur en su Lisān al-Arab, un diccionario árabe muy reconocido, ‘alaq también significa “el deseo de los cónyuges el uno por el otro”, debido a su raíz que significa “aferrarse”. Otros significados son “algo unido a algo, algo que se incrusta en otro, como una montaña o tierra, sangre de cualquier tipo, o una parte de ella, el cordón de un cubo, cualquier cordón que retiene algo, una sanguijuela, un coágulo”.

La connotación más apropiada es “algo que se inserta en otra cosa”, como la incrustación de un embrión, o blastocisto, en la pared uterina de la mujer. Otro posible significado es un coágulo, como en “un pequeño grupo compacto de individuos”, dado que el blastocisto es una colección de células individuales que se dividen rápidamente. El entendimiento clásico y la posterior traducción de ‘alaq como “coágulo de sangre” es simplemente incorrecto, aunque es comprensible dado que un aborto espontáneo a menudo revela bultos coagulados que parecen ser coágulos sanguíneos del feto formado prematuramente.

Además, con respecto a la concepció del ser humano, el Corán afirma claramente, en muchos versículos, que venimos de la tierra:

De ella [la tierra] os creamos, a ella os devolveremos y de ella os haremos salir de nuevo. (Ta Ha 20:55).

Y muchos otros, como por ejemplo:  Pues os creó de la tierra (53:32). Dios te creó de la arcilla (32:7). Comenzó la creación del hombre (insan) a partir de barro (37:11). Otro versículo declara que el hombre fue creado del agua: Y Él es Quién creó un ser humano a partir del agua y le dio linaje y parentesco por matrimonio (25:54).

Estos versículos, según los exegetas, se refieren a la creación de Adán, la paz sea con él, de la tierra y el agua, pero igualmente se aplican a todos los hombres, ya que la tierra y el agua son los únicos componentes de nuestro ser físico.

Es interesante que el Corán también afirma que el hombre fue creado a partir de un nuţfah: “Ha creado al hombre a partir de una gota de una nuţfah” (16:4). Una vez más, nos enfrentamos con el problema de la traducción. Los significados de nuţfah son “una cantidad diminuta de líquido”, “una gota”, “una gota pequeña que queda en un recipiente”, “una gota que fluye”, “gota de esperma”, “gota femenina [óvulo]”.

Lo que llama la atención sobre estos versículos coránicos es la precisión con la que describen lo que ahora sabemos que es el espermatozoide masculino y el óvulo femenino, ambos con forma de gota de agua. La célula reproductora masculina, el espermatozoide, representa uno de los miles de millones de espermatozoides expulsados ​​en el útero de una mujer. Estos diminutos espermatozoides, cada uno con un código genético único, corren para alcanzar el óvulo liberado, que también contiene un código único, pero solo unos pocos completan el viaje, y solo uno o dos penetran en el óvulo de la hembra. Los hadices con respecto a este proceso reproductivo revelan detalles sorprendentemente precisos que los comentaristas premodernos malinterpretaron debido a su falta del conocimiento científico necesario para comprenderlos adecuadamente.

Por ejemplo, según un hadiz, un hombre judío acudió al Profeta, que la paz sea con él, y le hizo una pregunta que, según él, solo un profeta podría responder: “¿De qué es creado un hombre?”. El Profeta, la paz sea con él, respondió:

Está determinado por ambos [el hombre y la mujer], del nuţfah del hombre y del nuţfah de una mujer. (Al-Jawziyyah, Tuĥfat al-walūd bi aĥkām al-walūd, 220)

En una narración diferente del mismo hadiz, el hombre preguntó qué determina el sexo. Se le respondió: “El líquido de un hombre es blanco y grueso, y el de una mujer amarillo y translúcido (aśfar raqīq). Cuando se encuentran, si un espermatozoide masculino (maniyy) (cromosoma Y) es dominante (‘alā), entonces es un niño. Pero si la esperma femenina (maniyy) (cromosoma X) es dominante, entonces es una niña”.

El Profeta, la paz sea con él, distingue claramente entre el óvulo (nuţfah femenino) y el espermatozoide (nuţfah masculino) y el esperma (maniyy), que él describe tanto como masculino como femenino (cromosomas X e Y que un hombre recibe de su madre y su padre).

Una parte sorprendente de este hadiz es la descripción de la contribución de la mujer a la concepción: aśfar raqīq, cuya traducción exacta es “amarillo translúcido”. Solo recientemente la tecnología nos ha permitido fotografiar, en color, la liberación de un óvulo de los ovarios; a medida que emerge, es claramente un pequeño huevo en forma de gota, y su color, debido al complejo ovocito del cúmulo que rodea al óvulo, se describe en la literatura como “amarillo translúcido”. En resumen, el nuţfah en el los versos coránicos y el hadiz anterior se refieren tanto a la “gota” masculina del esperma como a la “gota” femenina del óvulo, descrita en otra parte del Corán y el hadiz como el “agua” de la mujer y el “agua” del hombre. Ambos términos relativamente precisos, dado que más del setenta y cinco por ciento del material es agua.

De esta y otras maneras, podemos comprender cómo el dicho de Ibn Abbas se hace realidad y cómo cada conocimiento nuevo que adquirimos nos lleva a una mayor comprensión de alguno aspectos de la Revelación, confirmando su veracidad.


Fuente: https://renovatio.zaytuna.edu Extracto del artículo en el link, traducido y editado por Truth Seeker Es

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