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“¡Me encanta la ciencia!” Y otras confusiones

“¡Me encanta la ciencia!” Y otras confusiones

Cuando se publicaron recientemente las imágenes de la NASA New Horizons (‘ Nuevos Horizontes ‘) de Plutón, mucha gente reaccionó con declaraciones como “¡ME ENCANTA LA CIENCIA!” Y de como de asombrosa e inspiradora es. No hay nada de incorrecto en apreciar la ciencia, amarla incluso.

Pero, ¿se da cuenta la gente de que la ciencia no creó Plutón? ¿Que esa ciencia no tiene nada que ver con la existencia de Plutón?

La necesidad de un Creador

La respuesta humana universal al ver las maravillas sublimes de la naturaleza es asombrarse, quedarse estupefacto por lo magnifico que es el mundo natural. También es universalmente humano sentir que alguien, algún agente, es responsable de esta magnificencia, que no vino de la nada, que no se creó a sí mismo, y luego alabar y apreciar a ese agente.

Para aquellos que no creen en Dios, estos sentimientos involuntarios deben ser dirigidos a alguna parte, es por ello que las personas hacen sus declaraciones de adoración a la ciencia o a la “madre naturaleza”. Obviamente, estas personas no creen que exista una entidad o deidad real de la Madre Naturaleza. E incluso no podrían creerse que la ciencia sea responsable de la creación o conservación de los fenómenos naturales.

Elogiar la ciencia no tiene sentido

Si las personas muestran tanto amor y aprecio hacia la ciencia por su capacidad para producir imágenes o para descubrir detalles sobre el mundo natural, entonces ¿qué pasa con el Creador de esos detalles y los objetos de esas imágenes?

¿Cómo de estúpido y sin sentido es para los humanos alabar la ciencia por lo que ven en el mundo natural, en esencia, alabar sus propias mentes, sin al menos reconocer la posibilidad de un Creador?

Imagínese una persona que no muestra ningún aprecio por la naturaleza. Le muestras estas imágenes de Plutón o lo llevas a ver el atardecer más hermoso, y él dice: “¿Y qué? ¿Por qué tanta emoción? No es nada impresionante.” Esa sería una actitud intelectualmente más coherente. También sería más coherente alabar y amar a Plutón. Y eso es lo que ha sido el culto a la naturaleza a lo largo de la historia. Pero dado que, de acuerdo con el materialismo moderno, tendría poco sentido elogiar, amar o mostrar devoción por una roca inconsciente e inerte en el espacio exterior, esa opción también está descartada. Entonces, la gente elogia a la ciencia, como si eso tuviera sentido.

Sepa lo que adora

Y el resto de nosotros nos decimos qué idiotez negar a un Creador pero alabar a la ciencia. Si tuvieras que leer un blog de fotos de alimentos o un blog de diseño arquitectónico y estuvieras particularmente impresionado con lo que viste, ¿no pasarías por alto al fotógrafo o ignorarías al chef o al arquitecto? Eso sería completamente ilógico. Y si crees que no hay chef ni arquitecto, que la cocina o la maravilla arquitectónica se construyeron a sí mismas, entonces, ¿por qué elogiar algo?

El fotógrafo o la fotografía en general no tiene nada que ver con el objeto de la fotografía. Si la fotografía es lo que está impulsando esta adoración, lea un libro sobre fotografía. Si la ciencia es realmente digna de elogio, lea los Principios de Newton. No muestre fotos espaciales y diga lo asombrosamente asombrosa que es la ciencia.


por: Daniel Haqiqatjou; traducción y edición por la redacción de TS

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