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Un callejón sin salida para la Ciencia o una llamada al Creador

Un callejón sin salida para la Ciencia o una llamada al Creador

genoma

¿Cuál es el problema que enfrenta la genética al comienzo del 3er milenio y cómo se corresponde con la voluntad expresada por el Creador y Su llamada a nosotros?

Por Vitaliy Sheremet*

Los científicos del mundo se han comprometido en la solución del problema de descifrar el llamado genoma humano durante las últimas décadas. Al comienzo del nuevo milenio el mapa genético finalmente había sido descifrado en general. Sin embargo, la genética clásica y todos los esfuerzos de investigación más recientes en biología, bioquímica, fisiología y algunas metodologías interdisciplinarias se han visto, se podría decir, en un callejón sin salida. Pero esto es sólo un callejón sin salida si no somos capaces de reconocer que todos estamos gobernados por un solo intelecto supremo, por la Divina Providencia, que expresa Su Voluntad por medio de las Palabras.

Así pues, ¿cuál es el problema que enfrenta la genética al comienzo del 3er milenio y cómo se corresponde con la voluntad expresada por el Creador y Su llamada a nosotros? Es aquí donde hay una posibilidad de un avance notable en el conocimiento.

De hecho, en los últimos tres o cuatro años, los científicos han descubierto por medios muy sofisticados y por medio de una cuidadosa investigación que el código genético que gobierna el cuerpo humano (y, en un sentido más amplio, todo lo que está vivo en la naturaleza) ocupa no más del 1% de la longitud molecular del ADN de la estructura que determina el desarrollo de todas las especies vivas. Este descubrimiento fue tan sorprendente para los científicos como el descifrar el código genético. Llegaron a la conclusión de que la programación genética se produjo en la “zona libre” molecular del ADN.

Es aquí donde se demuestra como correcta la afirmación de aquellos científicos -entre ellos los naturalistas rusos A.G. Gurevitch y V.I. Vernadskiy- que hace unos 50-70 años afirmaban que “una comprensión puramente materialista del gen era el límite a los que la ciencia “no creyente” podría llegar”

Los nuevos descubrimientos están principalmente relacionados con la aparición de instrumentos sofisticados tales como el láser, holografía, o los  ordenadores potentes. La tecnología moderna ha demostrado, sin lugar a dudas que el programa en el espacio y el tiempo para la creación del organismo humano no se basa en un accidente casual, sino que está predeterminado desde “arriba“. Las moléculas de proteínas y los aminoácidos que componen el gen (hasta la fecha, más de veinte tipos diferentes de aminoácidos han sido descubiertos) están colocados en un orden determinado. Existe un solo ajuste tipo “llave-cerradura” en la composición de los componentes del código genético.

Además, se ha demostrado más allá de toda duda razonable que el código genético de las especies que viven en la Tierra no ha cambiado en tres mil millones de años, es decir, no hay lugar para hablar de la evolución, el postulado principal de los materialistas. Entonces, ¿quién o qué ha creado el origen de todo lo que existe hoy en día en nuestro planeta, varios miles de millones de años después de la creación de la Tierra?

Y después hay otro enigma: ¿Por qué el código genético tiene un lugar tan pequeño, sólo ocupando el 1% del ADN?

Científicos en Rusia han aprendido que el 99% de ADN, que se consideraba hasta entonces inútil, oculta dentro de sí mismo el llamado “computador genético”. Este comprende los programas necesarios para fabricar organismos vivos de una gran variedad de especies; es decir determina las características genéticas que son únicas para una especie en particular. No está completamente claro cómo funciona el mecanismo de este llamado “computador genético”, pero funciona.

Los científicos hace tiempo que han establecido que de un solo óvulo fertilizado otros óvulos comienzan a desarrollarse al instante, como si se tratase de una orden; éstos son responsables, por ejemplo, de la fabricación de hueso, músculo, nervios y otros sistemas dentro del cuerpo humano. Y sobre este proceso totalmente material flota un fantasma totalmente inmaterial que dicta y muestra el embrión la manera de desarrollarse.

En otras palabras, hay una cierta imagen de acuerdo a la cual avanza el desarrollo. El ADN es el texto que controla esta creación, con sus reglas inherentes de composición; es posible entender el ADN como hecho de letras, es decir una palabra. ¡Al principio era la Palabra! Esta es una cita de la Biblia. En el Islam, Allah Todopoderoso dio la Palabra por medio del Corán (recitación) a Muhammad. Una frase del Corán describe el proceso anterior de una manera increíblemente sencilla y pertinente:

Él es Quien os forma en las matrices como quiere. No hay dios sino Él, el Inmensurable sin igual, el Sabio (Al ‘Imran 3:6)

La Palabra del Creador, según la cual el genoma “funciona”, está registrada con la mayor seguridad en los mecanismos del bio-sistema. Sólo desaparecerá junto con el último de los seres humanos. Esto puede ser la propia idea detrás del llamado Día del Juicio en el Islam y otras religiones.

Ha sido llevado a cabo un estudio que no encaja en los marcos materialistas tradicionales. Parece ser que la información estructural interna de ADN por sí sola, no es suficiente para desarrollar una réplica exacta de la imagen organismo a partir de la composición de elementos proteínicos.

Numerosos experimentos llevados a cabo por científicos rusos (en particular, en el Centro científico y de cardiología de Moscú) han demostrado que un embrión de rana que ha sido deliberadamente protegido en un alto grado, de influencias externas, se deforma, sufriendo malformaciones y finalmente muere. Esto significa que un ADN tiene que estar conectado, tal vez por medio de ondas estáticas especiales u otros contactos todavía desconocidos para nosotros, con una “fuente externa” que guía el trabajo del bio-ordenador de genoma desde algún lugar en el espacio. Uno no puede dejar de recordar aquí a Muhammad, el último de los Profetas, que rechazaba categóricamente la posibilidad de no sólo ver, sino incluso imaginar al Todopoderoso.

En conclusión a mi breve ensayo sobre la necesidad de creer en la ciencia actual, el método científico común trata de explicar “cómo”, pero no responde a la pregunta de “por qué” que yace tras el misterio de la existencia. Cualquier enfoque científico que rechace la fe está condenado al fracaso; porque la fe es una necesidad inherente para nosotros. La creencia en Él, el Único y Todopoderoso, está genéticamente programada. En un hadiz narrado en el Sahih al-Bujari, el Mensajero de Dios declara que cada persona nace en la naturaleza primordial (fitra) del Islam.

Aquí, al comienzo del tercer milenio, mediante nuestros logros científicos, hemos llegado a entender parte de la orden de Dios dentro de nuestro código genético. Debemos seguir su guía y no distorsionar la Palabra o la Imagen de amor que ha sido implantada por el Creador en nuestro código genético con actos sin sentido y palabras malvadas.

*Dr. Vitaliy Sheremet es profesor en los Estudios Orientales de la Academia Rusa de Ciencias. Este Articulo fue traducido y con ligeras modificaciones editoriales por la redacción de Truth-Seeker. Articulo original en ingles

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