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Heidegger para musulmanes: segunda parte (Pensamiento y verdad)

Desde la perspectiva de Heidgger, la ciencia no puede pensar la verdad, por el modo de 'pensar' de esta. Pensamiento y verdad son complementarios a otro nivel.

Desde la perspectiva de Heidgger, la ciencia no puede pensar la verdad, por el modo de ‘pensar’ de esta. Pensamiento y verdad son complementarios a otro nivel.

Por: Umar Vadillo

Para empezar, he tomado dos famosos ensayos de Heidegger: “¿Qué se llama pensamiento?” y “La esencia de la verdad” y los he combinado para producir una primera aproximación al pensamiento de Heidegger. Revisaremos estos ensayos más adelante a medida que avancemos. Es recomendable hacer una entrada suave en su pensamiento para acostumbrarse a sus “ideas fundamentales”. Sin embargo, voy a ir un poco más rápido que él para hacerlo más breve y aprovechando -cuando sea apropiado- nuestra propia comprensión del conocimiento en el Islam.

El camino hacia el pensamiento

Heidegger describe la realización de su pensamiento como un camino de apertura seguido de un salto. Este salto final nos colocará en una nueva posición con respecto a su comprensión del mundo. Lo que viene antes es la preparación para ese salto.

Heidegger escribió:

“A través de una serie de clases, intentamos aprender a pensar. El camino es largo. Nos atrevemos a dar solo unos pocos pasos. Si todo va bien, nos llevarán a las estribaciones del pensamiento. Pero nos llevarán a lugares que debemos explorar para llegar al punto donde solo el salto ayudará a continuar. Solo el salto nos lleva al vecindario donde reside el pensamiento. El salto nos llevará abruptamente a donde todo es diferente, tan diferente que nos parece extraño” [WT, p.12].

Impactantes noticias

Heidegger aparta su pensamiento de la investigación científica (o investigación filosófica). Él, de hecho, nos prepara para las impactantes noticias que estamos a punto de recibir, que son que la ciencia “no piensa”. Obviamente, el tipo de pensamiento al que se refiere no es el pensamiento al que estamos acostumbrados. La forma de pensar a la que estamos acostumbrados, desde la escuela y la universidad, es el pensamiento de la ciencia. Heidegger está diciendo que el tipo de pensamiento al que estamos acostumbrados está ciego a una cuestión fundamental, un asunto que se nos escapa por la forma en que lo investigamos. Y aquello a lo que “nuestro pensamiento” está ciego es el verdadero elemento del pensamiento: la Verdad. El verdadero elemento de pensamiento es la Verdad. Sin embargo, el pensamiento científico, que tiene sus raíces en la filosofía, es ciego a la Verdad. Solo puede indagar acerca de la esencia de la Verdad, pero no la Verdad. ¿Y cuál es la esencia de la Verdad en filosofía? Es el resultado de investigar a través de ¿qué? ¿dónde? ¿cómo? Esto es lo que Heidegger llama pensamiento esencial (esencialismo), que es completamente diferente de pensar.

Heidegger dice que la ciencia no piensa, sino que tiene algo que ver “con pensar”. Este “modo” de pensar -como él lo llama- solo es útil en la medida en que somos conscientes del abismo que existe entre pensar y “tener que ver con el pensamiento”. Lo que estamos diciendo es que la forma de pensar de la ciencia es limitada, no por la restricción impuesta por cada campo de pensamiento, sino por la forma en que piensa (no importa qué). Esa forma de pensar es útil si entiendes sus limitaciones, pero si le das a esta manera de pensar la validez absoluta, se convierte en superstición. Entonces, en lugar de ser útil, se convierte en un peligro. Esto es como mirar el mundo a través de un filtro roja. Es útil para entender las diferentes intensidades de rojo en la naturaleza. Pero no puede concluir como resultado de su investigación que el mundo es rojo. Esto es cientificismo, que equivale a la superstición. En conclusión, tenemos que entender que existe un abismo, una brecha infranqueable, entre el pensamiento y la ciencia.

Heidegger escribió:

“Porque es cierto que lo que se ha dicho hasta ahora, y toda la discusión que ha seguido, no tienen nada que ver con el conocimiento científico, especialmente si la discusión en sí misma es un pensamiento. Esta situación se basa en el hecho de que la ciencia en sí no piensa y no puede pensar, lo cual es su buena fortuna, puesto que significa la seguridad de su propio curso. La ciencia no piensa. Esto una declaración sorprendente. Deje que la afirmación sea impactante, aunque agregue inmediatamente la afirmación complementaria de que sin embargo, la ciencia siempre y en su propia forma, tiene que ver con el pensamiento. Sin embargo, ese modo es genuino y, en consecuencia, fructífero solo después de que se haya hecho visible que el abismo entre el pensamiento y la ciencia yace infranqueable. No hay puente aquí, solo un salto. Por lo tanto, no se dan nada más que travesuras en todos los lazos improvisados y puentes de asnos por los cuales los hombres establecerían hoy un cómodo comercio entre el pensamiento y la ciencia “. [WT, p.8]

¿Cuál es el problema?

El problema como dijimos antes es el modo/forma de pensar. Esa forma de pensar deja “lo que debe pensarse” fuera de ella. Pero lo que retira de esta forma de investigación es, de hecho, lo más importante. Lo que se aparta de la ciencia es de lo que se trata el verdadero pensamiento: la Verdad.

Heidegger escribió:

“Lo que debe pensarse, se aleja del hombre. Se retira de él. Pero ¿cómo podemos tener el más mínimo conocimiento de algo que se retira desde el principio, cómo podemos siquiera darle un nombre? Lo que se retira rehúsa la llegada”. [WT, p.8-9]

Cuando Heidegger dice desde el principio, quiere decir desde el comienzo de esta forma de pensar, es decir, el pensamiento desde Platón que llamamos filosofía.

Pensamiento esencial

Una de las formas en que Heidegger caracteriza la filosofía es que es pensamiento esencial. El pensamiento esencial es una forma de pensar que indaga sobre la esencia de las cosas.

Heidegger escribió:

“Según la antigua doctrina, la esencia de una cosa es lo que se considera qué la cosa “es”. [QCT, p. 4]

Estamos preguntando sobre la esencia de algo cuando preguntamos “¿Qué es?”.

Demos aquí un gigantesco paso adelante que los no-musulmanes no puede entender. No se puede definir a Allah por ¿qué es?, ¿dónde?, ¿o cómo? Allah está fuera de toda medida. Él no es comparable a nada. Lo mismo es aplicable a la Verdad. La verdad no puede ser entendida preguntando ¿qué?, ¿dónde? ¿o como? Llegamos a Allah, no por la mente inquisitiva, sino a través de otro enfoque totalmente distinto: no somos los observadores, somos observados. No somo quienes cuestionan, somos los cuestionados. Esto es lo que los musulmanes llaman Ihsan. La diferencia entre estos dos enfoques es “el salto”.

Esta comprensión produce un cambio completo en nuestra relación con la Verdad y el pensamiento. Implica que no fabricamos “Verdades de moda” (de acuerdo con nuestra manera de pensar). No existe tal cosa. Quien alguna vez trata de llegar a la Verdad con esa manera de cuestionar, solo encuentra otra cosa: él mismo. La verdad se retira del cuestionamiento esencial (filosófico). Si el investigador no está al tanto de la limitación, pensará que lo que se presenta como la respuesta de su pregunta es la Verdad, pero no lo es. Y ese investigador se confundirá para siempre. Si ese investigador pregunta por Dios, alcanzará el concepto de Dios, pero no Allah. Este es el mundo de la teología. La teología no piensa.


Traducido y editado por Truth-Seeker.info/es desde http://dallascollege.co.za/

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