¿Se extendió la religión del Islam a través de la violencia?

Rutas de comercio islámico. El Islam se extendió sobre todo por la honestidad de los comerciantes musulmanes, y nunca a través de la violencia

Rutas de comercio islámico. El Islam se extendió sobre todo por la honestidad de los comerciantes musulmanes, y nunca a través de la violencia

Por: Firas Al Jatib

Esta es un acusación común contra los musulmanes y el Islam en general: “La única razón por la que el Islam es una religión mundial es porque se extendió con la espada”. Es una de las declaraciones favoritas de islamófobos pretendiendo ser analistas e historiadores que quieren infundir terror sobre la supuesta amenaza que el Islam supone para el mundo occidental. Dado que es un tópico que causa tanto debate, es apropiado que analicemos y estudiemos este tema para entender mejor si esto cierto o no.

Egipto, Irak, Siria y Persia – Las primeras conquistas

Tras la muerte del Profeta Muhammad, la paz se con él, la expansión del islam empezó sobre el 630 DC. Las campañas contra los imperios Bizantinos y Sassanid (Persas) dieron comienzo y enfrentaron a esta nueva religión, con sus guerreros del desierto árabe, contra los antiguos y establecidos imperios centrados en Constantinopla y Ctesiphon.

Abu Bakr, el primer califa del Islam, dio a sus ejércitos una reglas que parecerían muy estrictas comparadas con las prácticas de la guerra hoy en día:

“Parad, oh gente, para que os pueda dar diez reglas para vuestra guían en la batalla. No cometáis traición ni os desvieis del camino recto. No debéis mutilar los cuerpos de los muertos. Ni matar a un niño, ni a una mujer ni a un hombre anciano. No dañéis lo árboles, ni los queméis con fuego, especialmente los frutales. No matéis nada del ganado del enemigo excepto para vuestra comida. Probablemente os encontraréis con gente que ha dedicado su vida al servicio monástico, dejadlos en paz”. (1)

Estas reglas eran únicas e innovativas en su tiempo. Justo antes de la expansión de los musulmanes, los persas y los bizantinos habían luchado un guerra de décadas entre ellos que dejó la tierras de Siria a Irak en ruinas. Abu Bakr dejó claro que los ejércitos de los musulmanes no podían funcionar con los mismos principios y restringió la lucha para con los ejércitos y gobiernos del enemigo, no contra los civiles. La  ley de la Sharía islámica, basada en el ejemplo de Abu Bakr, prohíbe claramente el uso de la fuerza contra cualquier persona excepto en casos legítimos de guerra contra un enemigo claramente definido.*

El propósito de este artículo no es ahondar en la tácticas y batallas particulares de la conquista de Egipto, Siria e Irak. Es suficiente para nuestro propósito decir que Siria estaba bajo control musulmán en el 638, Egipto en el 642 e Irak/Persia en el 644. El imperio bizantino, después de haber perdido su base religiosa en Siria y económica en Egipto, estaba muy debilitado. Por otro lado, el imperio sassanida dejó de existir completamente después de la conquista. Políticamente, fue un desastre para estos dos grandes imperios. Pero, volviendo al tema principal de este artículo, ¿cómo se extendió el Islam, como religión, en estas áreas?

No hay dudas de que la población en general no fue forzada ni inducida a convertirse al Islam. Si acaso, fue animada a continuar viviendo sus vidas como lo habían hecho durante siglos. Tenemos un ejemplo en la conquista de Jerusalén. Umar ibn al-Jattab, el califa en ese momento, escribió en el tratado de rendición con los patriarcas de la ciudad:

“Él [Umar] les ha dado garantía de seguridad para sus vidas, sus propiedades, sus iglesias, sus cruces, a los enfermos y sanos de la ciudad… Sus iglesias no serán habitadas por musulmanes y no serán destruidas… No serán convertidos por la fuerza”. (2)

La iglesia del Santo Sepulcro, la cual Umar prometió proteger y que aún sigue en pie

La iglesia del Santo Sepulcro, la cual Umar prometió proteger y que aún sigue en pie

Ningún otro imperio ni estado en la época tenía estas ideas sobre la tolerancia religiosa. Umar, al ser un compañero del Profeta, sienta un precedente con este tratado en la ley islámica sobre el trato a las gentes conquistadas. El resto de tierras conquistadas, en Egipto, Siria, Irak y Persia tenían tratados similares. Ya fuesen los ciudadanos de las tierras conquistadas cristianos, judíos, sabeos o zoroastras, les fue permitido mantener sus tradiciones religiosas. No existe ni un solo ejemplo de conversiones forzadas en estas primeras conquistas.

Una prueba sobre la falta de conversión forzada en estas áreas son las comunidades cristianas que todavía existen en estos países. Durante los primeros siglos tras la conquista musulmana, la mayoría de la población en estas zonas continuó siendo cristiana. Poco a poco, empezaron a tomar el Islam como religión y el árabe como lengua. A día de hoy, existen grandes porcentajes de cristianos en Egipto (9%), Siria (10%), Líbano (39%) e Irak (3%). Si las primeras conquistas musulmanas (o lo gobiernos musulmanes más tarde) hubiesen forzado a la gente a convertirse, no quedarían comunidades cristianas en estos países (como ocurrió en España tras la reconquista católica, donde la gente fue forzada a convertirse, expulsados o matados y se eliminó todo rastro de musulmanes de la península). Su existencia es prueba de que el Islam no se extendió por la violencia en estas zonas.

El norte de África y España

Los soldados y líderes de estas primeras conquistas en Egipto, Siria, Irak y Persia eran de la primera generación de musulmanes. Muchos de ellos eran incluso compañeros del Profeta. ¿Qué sucedería mientras la expansión de los musulmanes continuaba en generaciones posteriores, cuando los musulmanes lucharon contra los bizantinos, en el norte de África y, más tarde, España?

La mayoría de la población del norte de África en el siglo VII eran bereberes. Mientras que el imperio bizantino controlaba casi toda la costa de Egipto a Argelia, las gentes de estas regiones no eran, generalmente, leales al imperio bizantino, el cual pasaba por grandes dificultades para dominar la región. La convulsión social y política en el siglo anterior al Islam llevó a una región devastada, que probablemente no era sino una sombra de su gloria anterior como provincia romana.

El primer califa Omeya, Muawiya, nombró a una general, Uqba bin Nafi, para conquistar la costa del norte de África de los bizantinos. Una vez más, sin entrar en detalles y tácticas de las batallas, en un par de décadas el control musulmán sobre el norte de África estaba establecido.

El mismo patrón que hemos visto en el sudoeste asiático continuó en el norte de África. No se forzó la conversión de ninguna población local. Ninguna fuente, ni de los musulmanes ni de los no-musulmanes, menciona conversiones forzadas de los bereberes. Es cierto que muchos bereberes se hicieron musulmanes bastante rápido y esto fortaleció los ejércitos, dado que grandes números de nuevos conversos aumentaron el ejército. Si esto bereberes hubiesen sido forzados a convertirse, no hubiesen tenido el entusiasmo y celo para con el Islam que le hizo unirse al ejército y extender más el control político islámico sobre los bizantinos.

Después de la conquista musulmana del norte de África llegó una propuesta que cambiaría la historia mundial para siempre. A principios del siglo VII la Península Ibérica (lo que hoy en día es España y Portugal) se encontraba bajo el control de rey visigodo Rodrigo. Un noble de la península mandó un mensaje al gobernador musulmán del norte de África quejándose del gobierno opresivo y tiránico de Rodrigo. El noble prometía apoyar a las tropas musulmanas con las suyas propias en un expansión en la península si intervenían.

Tras un par de tentativas iniciales para sopesar el apoya de la población local para esta intervención, el general musulmán Tariq ibn Ziyad (quien probablemente era bereber) transportó un ejército desde Marruecos a la península en el 711. En cuestión de meses, el ejército de Tariq había derrotado al rey Rodrigo y abierto el país al control musulmán. En el curso de tres años toda la península estaba bajo el control de los musulmanes. Muchas ciudades, sabedoras de la justicia del gobierno musulmán, abrieron sus puertas de forma voluntaria y dieron la bienvenida a los ejércitos musulmanes, quienes acabaron con lo que ellos consideraban un gobierno opresivo de los visigodos.

Existe mucha documentación sobre esta conquista que prueba que esta no significó la conversión forzosa. En abril del 713, un gobernador musulmán negoció un tratado con un noble visigodo que incluía la condición de que la gente local “no sería matada ni hecha prisionera. No serían separados de sus mujeres ni sus hijo. No se les forzaría en temas religiosos y sus iglesias no sería quemadas”. (3)

Vemos una vez más en el ejemplo de la España musulmana (que más tarde se llamaría al-Andalus) que la gente local (mayoritariamente cristianos pero también existía una considerable población judía) no fueron forzados a convertirse al Islam. De hecho, en siglos posteriores, surgió en al-Andalus un casi utópica sociedad de tolerancia religiosa en la que musulmanes, cristianos y judíos experimentaron una edad de oro de conocimiento, cultura y filosofía. Esta iluminada tierra de tolerancia religiosa acabaría siglos después con la reconquista cristiana que llevó a cabo una efectiva limpieza étnica de musulmanes y judíos en la península.

El subcontinente indio

A día de hoy, dos de los países con mayor población musulmana en el mundo, Pakistán (que ocupa el segundo lugar) e India (que ocupa el tercero), forman el subcontinente indio. El Islam ha tenido un impacto increíble y duradero en la región en en todas los aspectos de la vida. A pesar de esto, después de siglos de gobierno musulmán por diferentes imperios y dinastías, el hinduismo y otras religiones continúan teniendo una presencia muy importante en el subcontinente.

Las razones de la invasión musulmana del subcontinente estaban justificadas por las leyes de la guerra de la época. Un barco repleto de hijas de mercaderes musulmanes, que estaban comerciando con Sri Lanka, fue atacado por piratas de Sindh (hoy en día Pakistán) quienes capturaron y esclavizaron a las mujeres. Buscando liberar a las mujeres y castigar a los piratas, una expedición fue mandada en el 710 dirigida por Muhammad bin Qasim, un árabe de la ciudad de Ta’if.

La expedición militar de Bin Qasim en estas remotas y lejanas tierras tuvo éxito debido a problemas sociales muy importantes en India. El sistema de castas, que se originó de la creencia hindú, dividía la sociedad en clases sociales muy estrictas y controladas. Los que estaban en la cima vivían vidas ricas y cómodas mientras quienes estaban abajo (especialmente los intocables) eran vistos como la escoria de la sociedad. Además de esto estaban los Budistas, quienes eran regularmente oprimidos por los príncipes hindúes en todo el país. A la llegada de las tropas musulmanas, quienes traían consigo la promesa de una sociedad igualitaria, muchos budistas y las clases sociales más bajas les dieron la bienvenida. De hecho, probablemente los primeros musulmanes de origen hindú fueron de las castas más bajas, dado que el Islam les ofrecía la liberación del opresivo sistema social al que estaban acostumbrados.

Con la conquista de Sindh, Muhammad bin Qasim mostró que las leyes islámicas que protegían otras religiones no eran solo para judíos y cristianos. A los budistas y los hindúes en el subcontinente se les dio libertad religiosa y no fueron forzados a convertirse. En una ocasión, una comunidad budista se quejó a Bin Qasim de su temor de que los ejércitos musulmanes les impusieran la conversión al Islam y tuviesen que abandonar las prácticas de sus ancestros. Bin Qasim organizó una reunión con los líderes budistas e hindúes de la ciudad, les prometió libertad religiosa y les pidió que continuasen con sus vidas como lo habían hecho hasta entonces.

Conclusiones ¿Se extendió la religión del Islam por la violencia?

Ahora volvemos a la pregunta planteada al principio del artículo: ¿se extendió el Islam a través de la violencia? A pesar de que mucha gente con agendas políticas y religiosas intentan mostrar lo contrario, se ve de forma clara e indiscutible que la religión del Islam no fue extendida a través de la violencia, la coerción, el miedo o la sangre. No existen pruebas de gente obligada a convertirse al Islam bajo ninguna circunstancia. Mientras que el control político y militar de los musulmanes se extendió a través de campañas defensivas, los generales y líderes musulmanes hicieron todo lo posible para proteger los derechos de otros grupos religiosos. La guerra solo se llevó a cabo contra los gobiernos y ejércitos que estaban en guerra contra los musulmanes. La población civil fue dejada en paz. A pesar de que este artículo solo recoge alguno ejemplos, esta norma continuó durante la historia islámica, siguiendo el precedente de los primeros musulmanes.

Es importante remarcar que esto son alguno de los primero ejemplos en la historia de tolerancia religiosa. Mientras que la tolerancia y libertad religiosa aparece por primera vez en la civilización occidental en la ilustración durante el siglo XVII y XVIII, los musulmanes han practicado la libertad religiosa desde el siglo VII. Los argumentos usados por algunos ‘expertos’ políticos e históricos sobre cómo el Islam se extendió de forma violenta y a través de la guerra, claramente no tienen ninguna base en la evidencia histórica. De hecho, la tolerancia religiosa islámica ha influenciado el desarrollo de estas ideas en tierras tan diversas como Europa, América e India.

Citas:

*Por extensión, el terrorismo moderno va claramente contra la ley islámica.

(1) Aboul-Enein, H. Yousuf and Zuhur, Sherifa, Islamic Rulings on Warfare, p. 22, Strategic Studies Institute, US Army War College, Diane Publishing Co., Darby PA

(2) Kennedy, H. (2007). The Great Arab Conquests: How the Spread of Islam Changed the World We Live In. Philadelphia: Da Capo Press. pg.91

(3) Kennedy, H. (2007). The Great Arab Conquests: How the Spread of Islam Changed the World We Live In.  Philadelphia: Da Capo Press. pg.315

Fuentes:

-Aboul-Enein, H. Yousuf and Zuhur, Sherifa, Islamic Rulings on Warfare, p. 22, Strategic Studies Institute, US Army War College, Diane Publishing Co., Darby PA

-CIA World Factbook

-Kennedy, H. (2007). The Great Arab Conquests: How the Spread of Islam Changed the World We Live In.  Philadelphia: Da Capo Press.

-Ochsenwald, W., & Fisher, S. (2003). The Middle East: A History. (6th ed.). New York: McGraw-Hill.


Fuente: lostislamichistory.com Traducido y editado por Truth Seeker Es

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