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El ayuno como medicina contra el materialismo

El materialismo es darle preeminencia a lo material frente a los espiritual. El ayuno de lo material nos reconecta con nuestra conciencia espiritual

El materialismo es darle preeminencia a lo material frente a los espiritual. El ayuno de lo material nos reconecta con nuestra conciencia espiritual

Por: Redacción

Una práctica común en todas la religiones y tradiciones espirituales es el ayuno. Esto se debe a que ayunar causa un efecto sobre las personas que lo llevan a entender la existencia con una perspectiva diferente.

Ayunar se considera abstenerse de comida durante un periodo determinado de tiempo. Pero la forma más perfecta del ayuno la encontramos en el Islam, en el cual el ayuno es abstenerse de comida, bebida y relaciones sexuales desde la salida hasta la puesta de sol. En el Islam, se recomienda ayunar regularmente, pero es obligatorios para los musulmanes ayunar al menos una vez al año, durante un mes, que es el mes de Ramadán.

Esto son los aspectos obligatorios del ayuno en el Islam, pero lo recomendado es que para que el ayuno sea completo, quien ayuna también de abstenga de cometer faltas, de excederse en la palabra, de mentir, se proteja del enfado y de cualquier cosa que altere los sentidos, incluso el perfume. El Profeta Muhammad, que la paz sea con él, dijo: 

Quien no deje la calumnia y mentira y las malas acciones, Allah no necesita que deje su comida y su bebida. (Bujari, 1903)

El ayuno de esta manera lleva a quien ayuna a ser más consciente de sí mismo y a un estado de reflexión. Durante el mes Ramadán también se recomienda incrementar la adoración y la reflexión.

Uno de los efectos de este tipo de ayuno sobre la persona que ayuna es que se da cuenta de que vivimos en un mundo en el que se le da preferencia a lo externo frente a lo interno, a lo material frente a lo espiritual. Al abstenerse de incitar los sentidos y no prestar atención a aquello que satisface los deseos materiales, la reflexión se vuelve hacia el significado de las cosas, lo que realmente importa.

Desde el siglo XVII, con la filosofía de Descartes y John Locke, se ha desarrollado un pensamiento en Occidente, que después se ha extendido por todo el mundo, en el que primero se separó lo interno de lo externo -soy, luego existo- y más tarde se le dio preeminencia a lo externo, lo único que pude medir el método científico. Esto es el materialismo.

Materialismo es una forma de entender la existencia en la cual se da realidad solo a aquello que tiene materia, que se puede medir y clasificar. Esto, por supuesto, afecta a toda la idiosincrasia de una gente, puesto que Dios no es material, no se puede medir ni demostrar por la medición científica y estándar. De igual manera, la conciencia de una persona, lo que también se puede llamar su espíritu, no es material, no se puede medir ni clasificar, por esta razón la ciencia no tiene explicación para ello, pero tampoco puede negar su existencia.

Ayunar alimenta el espíritu, o la conciencia, y nos hace reflexionar sobre la importancia de esto mismo al abstenernos de las necesidades materiales. Si nuestro cuerpo necesita de los material para sobrevivir, de agua, el aire, la comida, etc. nuestro espíritu no lo hace. Por esta misma lógica, lo que sustenta el espíritu no es lo mismo que sustenta el cuerpo, y lo que produce la muerte del cuerpo, como puede ser la ausencia de las necesidades materiales, una enfermedad o un accidente, no produce la muerte del espíritu.

Cuando ayunamos y nos abstenemos de lo externo nos volvemos más conscientes de lo interno, del espíritu. Nos damos cuenta de que lo material no alimenta al espíritu, que es una realidad no material. De la misma forma entonces que aseveramos esta realidad no material, podemos aseverar la realidad de Dios, a la que toda la creación indica.

El materialismo es la opción contraria, es dar importancia y preeminencia a lo material, que por naturaleza es perecedero, frente a los inmaterial, que no perece por los mismas razones que lo material. Al ayunar cambiamos el foco de importancia y, por lo tanto, nos acercamos a aquello que realmente cuenta, que es la existencia de Dios. Dice Dios en el Corán:

¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allah)! (La vaca, 2:183)


Fuentes:

El Noble Corán

Sahih Bujari

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