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Tratado sobre la ‘aquida –creencia- en el Islam (2)

Tratado sobre la ‘aquida –creencia- en el Islam (2)

Tratado sobre la ‘aquida –creencia- en el Islam (2)

Tratado sobre la ‘aquida –creencia- en el Islam (2)

Autor: Shayk Ali Laraki

A continuación procederemos a examinar con más detalle cada uno de los atributos obligatorios e  imposibles en lo que a Allah se refiere.

En cuanto a la Existencia es necesario creer que Allah existe y que su inexistencia es imposible. La prueba que fundamenta dicha existencia es el dicho de Allah en el Corán:

Acaso puede haber duda acerca de Allah, el Creador de los Cielos y la Tierra… (Sura de Ibrahim, 10).

Desde el punto de vista de la reflexión es claro que el mundo, la existencia o la creación, como quiera que se le quiera denominar, no podrían nunca haber llegado a ser sin la intervención de un agente externo a esta que hubiese establecido su comienzo. Pues las cosas existentes, sean de la naturaleza que sean, no encierran en su seno –a causa de su propia contingencia y de las vicisitudes espacio-temporales- la capacidad de ser o no ser. Todo lo existente puede ser o no ser. Qué es pues, lo que las ha llevado a ser y a no ser, sino Allah, exaltado sea.  Por lo tanto, todo ser creado no es más que un signo (âya) que indica hacia aquel que lo ha creado, que lo ha llevado de la nada al ser. Por lo tanto Allah existe necesariamente y la Existencia es uno de sus atributos, siendo su Inexistencia impensable ya que tanto la Revelación, la Creación como el intelecto humano prestan testimonio de la Existencia Obligatoria del Ser Supremo.

En cuanto al No-Comienzo,  su prueba es el dicho de Allah:

Él es el Primero y el Último (Sura del Hierro, 3)

Del mismo modo, es impensable que Allah haya tenido un comienzo, ya que su fuese así cabría preguntarse quién fue, pues, el que a su vez le creó, lo cual hace caer en un círculo vicioso e ilógico. Por lo tanto es obligatorio creer que Allah nunca tuvo comienzo.

Del mismo modo hay que creer que Allah es Infinito, o sea, que nunca tendrá fin, ya que lo que nunca tuvo comienzo no puede tener final. La prueba de ello radica en la misma aleya coránica anterior: Él es el primero y el Último (Sura del Hierro, 3). Así mismo es obvio que al ser su existencia necesaria, no puede afectarle la caducidad, finitud o aniquilación.

La prueba de su Unicidad figura en la aleya coránica:

Di Él es Allah, Uno. (Sura de la Adoración Pura –Ijlas-, 1)

Y ello ya que si hubiese más de un dio sus voluntades colisionarían anulándose la una a la otra. Y ante la voluntad de Allah nada ni nadie se puede alzar en contra. Por lo tanto, es necesario creer que Allah es Uno en su Esencia, Atributos y Actos.

Fuente: Libro ‘Dos tratados sobre la ‘Aquida’

 

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