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Tratado sobre la ‘aquida –creencia- en el Islam (3)

Tratado sobre la ‘aquida –creencia- en el Islam (3)

Tratado sobre la ‘aquida –creencia- en el Islam (3)

Tratado sobre la ‘aquida –creencia- en el Islam (3)

Autor: Shayk Ali Laraki

En cuanto a su independencia de las cosas, se refiere a que Allah no necesita ningún ser que le haga existir ni de ninguna substancia en la que existir. Las pruebas de ello radican en la aleya coránica:

Allah es el Independiente (Sura de Muhammad, 38)

En cuanto que Allah no necesita a nadie que le haga existir quedó ya claro cuando establecimos que todas la cosas creadas necesitan de alguien que las lleve a la existencia, más Allah no, ya que Él, exaltado sea, nunca ha dejado ni dejará de existir. Su ser es independiente de todas las cosas pero todas las cosas dependen de Él. Asimismo no precisa de substancia en la que existir ya que, a diferencia de la Teología cristiana, los musulmanes no creemos que la Divinidad sea un atributo que se establece en una esencia. Pues la Teología cristiana, al establecer que la Divinidad es un atributo, llegan a afirmar que Jesús, la paz sea con él, es “divino”. Para nosotros, los musulmanes, nada puede ser divino más que la propia Divinidad. La Divinidad no es un atributo que se atribuye a ciertos seres creados, sino una esencia totalmente independiente de la creación. Por lo tanto Allah es totalmente independiente.

Allah, glorificado sea, es totalmente distinto y diferente a los seres creados por lo establecido en las aleyas coránicas:

Y no hay nadie que se le parezca (Sura de la Adoración Pura, 4)

Y no nada como El (Sura de la Consulta, 11).

Si Allah tuviese algún tipo de semejanza con los seres contingentes, sería contingente como ellos, lo cual como ya hemos establecido, es totalmente imposible. De ahí que nada de lo que podamos imaginar o concebir se parece de modo alguno a Allah, exaltado sea. En cuanto a las aleyas coránicas que aparentemente sugieren algún tipo de antropomorfismo, como las que hablan de la faz de Allah, la mano de Allah, etc., estamos obligados a:

  1. Aceptarlas tal y como son si preguntarnos nada acerca de su significado. Y esta era la postura de los primeros musulmanes.
  2. Interpretarlas a la luz de las aleyas anteriores en las que se establece la no semejanza de Allah con respecto al resto de las criaturas, buscando una interpretación que exima a Allah, exaltado sea, de cualquier tipo de semejanza con las criaturas. Y esta es la postura de las generaciones posteriores de ulemas.

Ambas posturas son totalmente aceptables. Lo que no debemos nunca es tomar el significado literal y por lo tanto atribuirle a Allah miembros, ya que así caeríamos en el antropomorfismo. O sea, dotar a Allah de atributos humanos.

Fuente: Libro ‘Dos tratados sobre la ‘Aquida’

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