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Evolución científica y devolución social

A medida que se da un avance científico, también encontramos una devolución social y espiritual del ser humano

A medida que se da un avance científico, también encontramos una devolución social y espiritual del ser humano

Por: Redacción

Algunos musulmanes han empezado a tener dudas sobre la historia de la creación, como se narra en el noble Corán, después de leer acerca de la evolución. Antes de la teoría de la evolución de Darwin, la civilización musulmana generalmente no estaba interesada en obstaculizar el progreso científico, y de hecho hizo mucho para impulsarlo. Sin embargo, con la biología evolutiva moderna, parece (al menos en la superficie) haber un choque entre la ciencia y las escrituras. ¿Cuáles son las fuerzas en juego aquí? ¿Qué variables se deben considerar cuando se trata este problema?

La raíz común de la que brotan estas dudas es una epistemología basada en el naturalismo. El método científico obviamente tiene un lugar en la búsqueda de la verdad: saca sus conclusiones de la observación sensorial y nos da verdades indubitables sobre el universo en el que vivimos. No se debe abandonar el método científico como una herramienta en la búsqueda de comprender la realidad, pero, no obstante, es solo una herramienta. La ciencia siempre está en la mesa de estudio, revisando la investigación anterior, ideando nuevos métodos y desafiando viejas conclusiones.

La base de la ciencia es la razón, por lo que un experimento comienza con una hipótesis (una suposición educada de lo que lógicamente esperamos que tenga lugar) y una hipótesis nula (lo que esperamos que no tenga lugar). Esto presupone causa y efecto y la ley de la no contradicción; la idea de que nuestro universo opera de manera ordenada, y que los eventos no suceden al azar. De la misma manera que la lógica es la base de la ciencia, también es el fundamento de nuestros argumentos kalami para la existencia de Dios.

El método científico como herramienta no podrá responder a todas las preguntas sobre ética, antropología, cosmología, propósito, metafísica, conciencia/vida/ser y epistemología, y aunque estas áreas son más inciertas e inmateriales que las ciencias puras, son en última instancia, por lo que vivimos.

Entonces, cuando uno escucha a los Nuevos Ateos descartar la filosofía o la religión, es algo bastante ingenuo, porque la filosofía es la base incorpórea de la ciencia, y la religión es la base incorpórea de la sociedad; con la ciencia como una herramienta con su propio alcance. El nuevo ateísmo simplemente surgió del cadáver del cristianismo occidental, y su conclusión lógica es la posmodernidad, que es nihilista, hedonista, confusa y suicida.

Entonces con eso en mente, cuando la ciencia, que es la observación sensorial hecha de una fluidez inconclusa, se convierte en el criterio por el cual la convención es confirmada o negada, naturalmente habrá enfrentamientos. A veces, esos enfrentamientos solo existen en la mente, porque son un choque entre una interpretación de la convención y una realidad percibida. Otras veces, el choque puede basarse en investigaciones científicas defectuosas o incompletas. Este escritor no niega la evolución per se. Pero hay descubrimientos gigantes que ocurren periódicamente, descubrimientos que desafían las creencias previas en la evolución y chocan con las hipótesis existentes, descubrimientos que pueden tener sus propios defectos, que pueden ser expuestos con el próximo descubrimiento. Esta es una de las razones por las que resulta difícil responder preguntas sobre la evolución; es como el Big Bang: algunos encuentran rápidamente referencias al Big Bang en el Corán y los hadices, pero si la teoría del Big Bang alguna vez fuera reemplazada por la ciencia (y existen hipótesis alternativas), eso desecharía también esas interpretaciones. Lo que este escritor ha comprendido después de obtener tres títulos universitarios es que estas instituciones educativas tienen sus propios prejuicios, suposiciones e ideologías basadas en su ‘fe’, que guían su investigación; esto es mucho más pronunciado en las ciencias sociales, por supuesto, pero no necesariamente limitado a ellas.

En última instancia, no alcanzaremos una certeza científica del 100% ni en las conclusiones evolutivas actuales ni en la historia adámica. Esto plantea una pregunta: ¿hay algún valor convencional para la historia adámica? Ya sea que haya tenido lugar físicamente o no (y yo creo que lo hizo, de alguna u otra manera), es una historia sobre el origen que ha resonado con miles de millones de personas en todo el mundo durante miles de años, con profundas verdades psicológicas y lecciones prácticas de sociología. Por supuesto, la versión islámica está un poco más en línea con el pensamiento naturalista: con el escenario terrenal de la historia, los orígenes terrenales de la humanidad, sin mencionar la línea de tiempo/genealogía ni ningún “pecado original”, pero hay que profundizar en la historia. El Corán evita historizar los eventos, por lo que no provee de muchas fechas, nombres y lugares, y en su lugar, nos alienta a reflexionar sobre las lecciones que se enseñan en cada historia.

Por un lado, la historia habla de la vicegerencia humana de Dios en la Tierra, la capacidad de la humanidad para comprender el ‘aql (Logos) y el elocuente dominio del lenguaje por parte de la humanidad; en el otro lado, habla sobre la ingenuidad de la humanidad, sus deseos básicos y el dolor después de su caída. La historia destaca la naturaleza dualista del hombre: que ambos somos celestiales en un sentido y terrenales en otro; espiritual y físico, sobrenatural y natural, “humano” y animal. Es una historia sobre el gran telos natural del hombre, seguido de su trágica caída, seguida de su humilde ascenso. En otro nivel, habla del origen común, manso y mundano de la humanidad, para evitar el tribalismo, el racismo y el chovinismo.

De acuerdo con las enseñanzas islámicas, Adam (AS) vivió en este mismo mundo que tú y yo compartimos una vez fue expulsado del Jardín. Parte de estar en el Jardín era el estado de su creencia; vivía en la conciencia superior de la mente y el corazón. Eventualmente, “cayó” en los deseos inferiores y bajos del hombre (el estómago y los genitales/desnudez), lo que lo hizo vergonzoso y arrepentido, porque Dios creó al hombre para la ascensión espiritual, no para el declive. Ese pesar lo trajo de vuelta a Dios en un esfuerzo correctivo.

Esta misma historia se refleja en la humanidad tanto a nivel microcósmico como macrocósmico. Todos tenemos nuestras propias caídas individuales, donde declinamos inmaduramente hasta descuidarnos. Pero a nivel de civilización, seguimos cayendo verticalmente, desde cosmovisiones celestiales holísticas hasta nuestros deseos básicos. Filosóficamente, hemos caído de la filosofía religiosa a la filosofía racional, a la filosofía naturalista, al relativismo contemporáneo (filosofía del yo humano básico) y el materialismo puro.

El problema con la cosmovisión evolutiva es que considera a la humanidad simplemente como animales que hacen herramientas. La evolución reemplazó la noción perenne de la caída del hombre con una teoría del progreso material. Nos da la ilusión de progreso. Pero la realidad es que estamos cayendo de lo divino a lo mundano. El mundo cristiano pasó del liderazgo de los profetas, a los apóstoles, a los falsos apóstoles, a los reyes pseudo divinos, a los gobernantes materialistas seculares, al espectáculo actual de la Casa Blanca. Pasaron del cristianismo tradicional, al protestantismo, al capitalismo y el socialismo, a las identidades básicas modernas (vegetarianos/lo que se come, gays/con quienes se tiene relaciones sexuales, raza/de qué color nacemos).

Los musulmanes han sufrido de forma inconsciente un proceso similar puesto que se han dejado embaucar por el liderazgo tecnológico de Occidente.

Si bien este momento se destaca por el auge de su ciencia y tecnología, podemos ver a la humanidad caer en el dogmatismo, el nihilismo, la decadencia social, la frivolidad, la vanidad, la impaciencia y la depresión.

Jahiliyah fue tocar hasta fondo, desde donde el Profeta (sas) hizo volver a su pueblo.

En este sentido, las verdades convencionales, que son la amalgama tamizada del pensamiento y la experiencia humanos, tienen una naturaleza arquetípica metahistórica que a menudo es más auténtica que las verdades sensoriales. Sería insnentato ignorar cualquiera de los dos, porque uno trata de cómo, y el otro trata de por qué. Con una cosmovisión puramente evolutiva, el hombre es un animal que hace herramientas, y nuestro progreso como especie se mide en el paradigma lineal del avance científico y tecnológico. Pero esto dice poco sobre nuestro modo de vida, propósito en la vida, por qué vivimos, cómo debemos vivir, de dónde venimos, qué significa ser humano, el poder del pensamiento y la experiencia consciente, y si realmente somos “mejores” o “más desarrollado que nuestros antepasados.

Da la ilusión de ser ascendente, pero se ve una regresión descendente durante lo que debería ser el tiempo más iluminado de la humanidad, y esa regresión proviene de abandonar sin estudio crítico nuestra tradición, convención, religión y ritual.

La caída da sentido a la ansiedad, la depresión y la alienación humanas; y la promesa de un ascenso a través del esfuerzo provee de esperanza, responsabilidad y el retorno a ser vicegerente y protección de “Del mal de la noche cuando se hace oscura (Corán, 113:3).

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