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En el Islam no hay conflicto entre alma y cuerpo

En el Islam no hay conflicto entre alma y cuerpo: lugar para el crecimiento del espíritu es en medio de la vida y no en lugares solitarios de hibernación espiritual.

En el Islam no hay conflicto entre alma y cuerpo: lugar para el crecimiento del espíritu es en medio de la vida y no en lugares solitarios de hibernación espiritual.

Por: Abul Ala Maududi

Una de las ideas que más ha influido en el pensamiento filosófico y religioso es el conflicto entre alma y cuerpo, por el cual el cuerpo y el alma son mutuamente antagónicos y solo puede desarrollarse uno a costa del otro. Para el alma, el cuerpo es una prisión y las actividades de la vida diaria son los grilletes que lo mantienen en cautiverio y detienen su crecimiento. Esto inevitablemente ha llevado a dividir el universo entro lo espiritual y lo secular.

Aquellos que eligieron el camino secular estaban convencidos de que no podían satisfacer las demandas de la espiritualidad, y por lo tanto llevaban vidas completamente materiales y hedonistas. Todas las esferas de actividad mundana, ya fueran sociales, políticas, económicas o culturales, fueron privadas de la luz de la espiritualidad; la injusticia y la tiranía es el resultado.

Por el contrario, aquellos que querían recorrer el camino de la excelencia espiritual llegaron a verse a sí mismos como «nobles marginados» del mundo. Creían que era imposible que el crecimiento espiritual fuera compatible con una vida «normal». En su opinión, la abnegación física y la mortificación de la carne eran necesarias para el desarrollo y la perfección del espíritu. Inventaron ejercicios espirituales y prácticas ascéticas que mataban los deseos físicos y embotaban los sentidos del cuerpo. Consideraban los bosques, las montañas y otros lugares solitarios como ideales para el desarrollo espiritual porque el ajetreo de la vida no interferiría con sus meditaciones. No podían concebir el desarrollo espiritual excepto a través de la retirada del mundo.

Este conflicto entre cuerpo y alma resultó en la evolución de dos ideales diferentes para la perfección del hombre. Uno era que el hombre debería estar rodeado de todas las comodidades materiales posibles y considerarse a sí mismo como un animal. Los hombres aprendieron a volar como pájaros, nadar como peces, correr como caballos e incluso aterrorizar y destruir como lobos, pero no aprendieron a vivir como seres humanos nobles. La otra era que los sentidos no solo debían someterse y conquistarse, sino también despertar poderes extrasensoriales y eliminar las limitaciones del mundo sensorial. Con estas nuevas conquistas, los hombres podrían escuchar voces distantes como potentes equipos inalámbricos, ver objetos remotos como uno lo hace con un telescopio y desarrollar poderes a través de los cuales el simple toque de su mano o una mirada pasajera curaría lo inestable.

El punto de vista islámico difiere radicalmente de estos enfoques. Según el Islam, Allah ha designado al alma humana como Su Jalifah (vicegerente) en este mundo. La ha investido con cierta autoridad, y le ha dado ciertas responsabilidades y obligaciones para el cumplimiento de lo cual le ha dotado del mejor y más adecuado marco físico. El cuerpo ha sido creado con el único objeto de permitir que el alma lo use en el ejercicio de su autoridad y en el cumplimiento de sus deberes y responsabilidades. El cuerpo no es una prisión para el alma, sino su taller o fábrica; y si el alma va a crecer y desarrollarse, es solo a través de este taller. En consecuencia, este mundo no es un lugar de castigo en el que desafortunadamente se encuentra el alma humana, sino que es un campo de cultivo al que Allah lo ha enviado a trabajar y cumplir con su deber hacia Él.

Por lo tanto, el desarrollo espiritual no debe tomar la forma de un hombre que se aleja de este taller y se retira a un rincón. Sino que el hombre debería vivir y trabajar en él, y dar de sí mismo lo mejor que pueda. Es similar a un examen para él; cada aspecto y esfera de la vida es, por así decirlo, un cuestionario: el hogar, la familia, el vecindario, la sociedad, el mercado, la oficina, la fábrica, la escuela, los tribunales de justicia, la estación de policía, el parlamento, la conferencia de paz y el campo de batalla, todos representan documentos con preguntas que el hombre ha sido llamado a responder. Si deja la mayor parte de las respuestas en blanco, seguramente suspenderá el examen. El éxito y el desarrollo solo son posibles si el hombre dedica toda su vida a este examen e intenta responder a todas las preguntas que pueda.

El Islam rechaza y condena la visión ascética de la vida, y propone un conjunto de métodos y procesos para el desarrollo espiritual del hombre, no fuera de este mundo sino dentro de él. El verdadero lugar para el crecimiento del espíritu es en medio de la vida y no en lugares solitarios de hibernación espiritual.


Fuente: Islam.ru / Traducido y editado por Truth Seekes Es

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