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El ayuno en las creencias abrahámicas

El ayuno en las creencias abrahámicas

El ayuno es una de las prácticas comunes en las religiones abrahámicas

El ayuno es una de las prácticas comunes en las religiones abrahámicas

Autor: Joseph Clay

“¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allah)!”. (La Vaca, 2:183) El ayuno es una práctica antigua cuyo propósito y beneficio encontramos en las tres religiones abrahámicas.

Muchas comunidades de creyentes siguen ayunando hoy en día, como se menciona en la Biblia, el Corán, y los textos del hinduismo. En el Budismo se requiere una vida asceta, en la que se incluye el ayuno. Muchas comunidades del pasado lo practicaban, como los americanos y africanos nativos. Muchos eventos importantes de estas comunidades, así como bodas, la llegada a la pubertad o el luto se acompañan del ayuno. Ayunar por motivos de salud se ha practicado desde hace miles de años, y tiene grandes beneficios. Además del ayuno por motivos religiosos o médicos, hay quien también ayuna por motivos políticos, para llamar la atención sobre algún asunto. Aun así, este artículo se centrará en el ayuno como una práctica religiosa en las creencias abrahamicas: Judaísmo, Cristianismo e Islam. Se sintetizarán las cualidades de cada una de estas tradiciones en relación a los objetivos y beneficios del ayuno.

Podemos definir el ayuno como una abstinencia, total o parcial, de alimentos y bebida durante un tiempo concreto. El tiempo y los tipos de alimentos o bebidas dependerán de la tradición. Algunas formas de ayuno también requieren la exclusión de ciertos comportamientos, como depilarse, tener relaciones íntimas o llevar una vestimenta u otra. Este artículo está organizado en tres partes: primero analiza el concepto en sí, luego hay referencias textuales y por último trata los beneficios del ayuno que señalan los eruditos de cada una de las tres religiones abrahámicas.

El ayuno en el judaísmo

En la tradición Judía, el ayuno implica una abstinencia total de comer y beber. Hay dos días esenciales de ayuno en el calendario judío: Yom Kippur y Tisha B’Av, aunque los judíos conservadores ayunan hasta seis días al año. Yom Kippur es el único que ordena la Biblia, los demás han sido impuestos por los rabinos. Ayunar el Sabbath (sábado) está prohibido a no ser que coincida con el Yom Kippur, en cuyo caso se tomaría una decisión. Las relaciones sexuales también están prohibidas en estos dos días.

El Yom Kippur, o el Día de la Expiación, es el día festivo más importante para los judíos. Es el décimo y último día de los diez días de arrepentimiento, habiendo comenzado con Rosh Hashanah. Todo aquel que alcance la edad (que sobrepasen el bar/bat mitzvah) y que su salud se lo permita, deberán ayunar en este día. El ayuno dura 25 horas, desde la puesta de sol de un día hasta el anochecer del otro. Además de la abstinencia de comida y bebida, también se prohíben las mismas actividades que en el Sabbath, encender fuegos y utilizar herramientas. Además, no se pueden poner zapatos de cuero, y tanto hombres como mujeres deben vestir de blanco para recordar los funerales y el Día del Juicio. Hay que estar solemne, humilde y arrepentido, pero feliz sabiendo que el arrepentimiento trae redención. El día se pasa al servicio de las sinagogas y hay que realizar cinco oraciones, una más que en el Sabbath y dos más que en un día normal.

El Tisha B’Av es el noveno día del mes Av en el calendario Hebreo, y coincide con julio o agosto del calendario gregoriano. Marca el final de tres semanas de luto y conmemora la destrucción del primer y segundo templo en Jerusalén. Al igual que en Yom Kippur, el ayuno dura 25 horas. Algunos judíos añaden algunas prohibiciones más. La práctica del Sabbath tiene prioridad sobre este ayuno, por lo que esta práctica se pasa a un domingo si cae en sábado. Hay que tomar un estado melancólico. Además de estos dos días importantes de ayuno, hay otros días en los que se ayuna desde el amanecer hasta la puesta de sol. Los cuatro días menores de ayuno son el Ayuno de Gedaliah, el Ayuno del décimo día de Tevet, el Ayuno del día 17 de Tammuz y el ayuno de Esther. Hay otros días que no son muy conocidos. Además del ayuno en ciertas fechas, hay ayuno para ciertas ocasiones como el ayuno de los novios antes de la boda, el ayuno de un recién nacido, el ayuno por arrepentimiento o el ayuno para impedir calamidades. Hay que tener en cuenta que a diferencia de otras tradiciones, el ayuno en el judaísmo, especialmente aquellos que conmemoran lamentos, no acaban con grandes festines.

Los sabios judíos mencionan tres motivos principales por los que se ayuna. El primero la expiación de los errores del pasado:

Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. (Joel, 2:12-13)

Mientras que el ayuno no trae redención, sí que lleva a la persona a arrepentirse de los errores cometidos: “El sufrimiento del alma” en El Levítico, 23:27, 29, 32, 29:7, también se trata este tema. El término traducido como “sufrimiento del alma” también tiene el sentido de “estar ocupado con”, así vemos que el ayuno es una oportunidad para estar ocupado con los asuntos espirituales como leer los textos sagrados o rezar. Centrarse en lo espiritual, más que en lo mundano, está también explícito en el Midrash: el ayuno puede elevar el alma hasta el nivel del Mal’achay HaSharait, atendiendo a los ángeles. Al igual que los errores del pasado traen consigo catástrofes, el arrepentimiento sincero es una manera, probablemente la única, de evitar otras futuras:

Jonás se fue hacia Nínive, conforme al mandato del Señor. Ahora bien, Nínive era una ciudad grande y de mucha importancia. Jonás se fue internando en la ciudad, y la recorrió todo un día, mientras proclamaba: «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!» Y los ninivitas le creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el menor, se vistieron de luto en señal de arrepentimiento. (Jonás 3:3-5)

El segundo motivo es el luto, a nivel colectivo e individual. El siguiente verso es un ejemplo de luto individual:

11 Cuando oyeron los[a] habitantes de Jabes de Galaad lo que los filisteos habían hecho a Saúl, 12 se levantaron todos los hombres valientes, y caminando toda la noche, tomaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán, y volviendo a Jabes, los quemaron allí.13 Y tomando sus huesos, los enterraron debajo del tamarisco en Jabes, y ayunaron siete días. (I Samuel 31:11-14)

El ayuno y el luto tienen una conexión implícita, cuando alguien querido muere, perdemos el apetito, la comida se nos vuelve insignificante.  Además, nos arrepentimos del mal que causamos en esa persona y buscamos el perdón.

El luto colectivo por las catástrofes que acontecieron a comunidades anteriores es también una parte importante del ayuno, como los acontecimientos mencionados en los siguientes versos:

12 A los diez días del mes quinto del año diecinueve del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su servidor Nabuzaradán, que era comandante de la guardia, fue a Jerusalén 13 y le prendió fuego al templo del Señor, al palacio real y a todas las casas de Jerusalén, incluso a todos los edificios importantes. (Jeremías 52:12-13)

El luto nos lleva a darnos cuenta de lo que hemos perdido y a alegrarnos cuando lo recuperamos. Crea además una unión espiritual con las generaciones anteriores y un nuevo compromiso de metas comunes.

El tercer motivo es el agradecimiento. Con la abstinencia de lo esencial, nos damos cuenta de nuestra dependencia de Dios, y apreciamos el sustento que Dios da a su creación.

El ayuno en el cristianismo

En el cristianismo, ayunar tiene distintas características dependiendo de la confesión a la que se pertenezca.

En la mayoría de ellas es un ayuno parcial, pero a la hora de la práctica hay diferencias. Para los Católicos Romanos ayunar se trata de reducir la cantidad de comida que se toma en una comida completa y en las dos más pequeñas (desayuno y cena). Comer entre horas no está permitido. La abstinencia consiste en evitar comer carne un día en particular y una abstinencia parcial consiste en comer carne solo una vez al día. El reglamento del ayuno ha ido evolucionando por la orden del Vaticano. Según el reglamento actual, hay dos días de ayuno obligatorios para los Católicos Romanos: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Cada viernes durante la cuaresma es día de abstinencia y se recomienda ayunar. Además, está el ayuno de la Eucaristía, en el que no se puede comer ni beber, excepto agua, durante un ahora antes de recibir la comunión durante la misa. Algunos católicos siguen una regulación más antigua en la que el ayuno comienza en la media noche del día anterior.

La Iglesia anglicana ayuna de una manera similar, pero no hay diferencia entre ayuno y abstinencia, y las regulaciones son menos específicas. En el Libro de la Oración Común se incluyen cuatro periodos de ayuno, entre los que están los cuarenta días de cuaresma y todos los viernes del año, excepto en Navidad. No hay una norma universal de ayuno para los anglicanos, por lo que cada jurisdicción elige qué día se recomienda ayunar. El ayuno de cuaresma y los viernes suelen añadirse. La medida de la abstinencia se escoge individualmente.

Para la iglesia ortodoxa y la iglesia greco-católica, ayunar es una disciplina importante para protegernos de la gula, la indulgencia y comer hasta malgastar- el ayuno se acompaña de dar limosna y rezar, y si no se llevan a cabo estas actividades, se considera que el ayuno no tiene valor. Hay cuatro épocas de ayuno, incluyendo la cuaresma, pero además se sigue ayunando cada miércoles y viernes durante todo el año. Los ayunantes no pueden comer carne, lácteos, aceite o bebidas con alcohol, aunque en la práctica hay diferencias entre estas categorías. El ayuno de la eucaristía, antes de la comunión, se hace desde media noche del día anterior. Hay también épocas en las que ayunar está prohibido.

Aunque a algunos protestantes no les guste la idea de que el ayuno sea una práctica externa, actualmente las iglesias protestantes lo afirman y  lo fomentan como una experiencia espiritual importante. Por ejemplo, los luteranos aconsejan ayunar en la cuaresma, mientras que la iglesia metodista unida ayuna desde el anochecer de un día al anochecer de otro, de lunes a martes y de jueves a viernes. La iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días define el ayuno como una abstinencia total de comida y bebida, incluida el agua. El primer domingo de cada mes se denomina Domingo de Ayuno, en el que se ayuna durante dos comidas seguidas y ese dinero se da como donación. El propósito de ayunar es el de conseguir que el espíritu domine al cuerpo. Aquellos que piden una ayuda especial, de beneficios mundanos, o bien aquellos que quieren acercarse a Dios, se les recomienda ayunar. Jesús advirtió sobre aquellos que solo ayunaban para ser admirados por los demás y dio consejos para ayunar en privado:

16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público (Mateo 6:16-18)

En este caso, el objetivo del ayuno es estar más cerca de Dios.

Según el Antiguo Testamento, Moisés ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches cuando estaba en el Monte Sinaí con Dios. (Éxodo 34:28) y según el Nuevo Testamento, Jesús ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches en el desierto, antes de las tres tentaciones. (Mateo 4:2, Lucas 4:2). Por lo tanto, la preparación espiritual es una dimensión importante del ayuno. David ayunaba para que su alma se volviese humilde (Psalam 35:13). La abstinenia de alimentos hace que una persona se dé cuenta de su dependencia y su posición vis a vis con Dios. Esta motivación se ve claramente con Isaías 58:3-13, cuando el Profeta Isaías advierte a los creyentes y muestra el verdadero significado del ayuno. Ser conscientes de la situación del pobre y el necesitado es también uno de los objetivos del ayuno. De hecho, en la mayoría de las iglesias, el ayuno va de la mano del rezo y entregar limosna. El ayuno es la puerta para ser misericordiosos, y el ser misericordiosos con los demás nos permite recibir misericordia de Dios.

El ayuno en el Islam

En el islam, el ayuno es una abstinencia total de comida y bebida, incluyendo el agua. En este se prohíbe las relaciones íntimas entre los cónyuges. Se debe además mostrar los valores más altos, por ejemplo no mentir, no hablar de los demás a sus espaldas, no pelearse y no romperle el corazón a nadie.

Ayunar en el mes de Ramadán es uno de los cinco pilares del Islam. Se ayuna desde el amanecer hasta la puesta de sol durante 29 o 30 días seguidos (un mes lunar completo), y es obligatorio para todo hombre y mujer que hayan llegado a la pubertad. Los enfermos, ancianos, embarazadas o las mujeres lactantes tienen permitido no ayunar, y pueden recuperarlo más adelante, o bien ayunando el mismo número de días o ayudando a los necesitados, sobre todo si el ayuno puede dañar la salud. Las mujeres con la menstruación no pueden ayunar, y lo recuperarán de la misma manera. El ayuno se define de una manera muy precisa en el Corán, por lo que no hay diferencia entre la teoría y la práctica.

Además del ayuno en Ramadán, los musulmanes más devotos también ayunan, de forma voluntaria los lunes y los jueves, de cada semana y el día 13, 14 y 15 de cada mes lunar. Otros días de ayuno voluntarios son: el día de Ashura (el día diez de Muharram, el día de Arafat (el noveno día de Dhu al-ijja) y seis días en el mes de Shawwal.

En el Corán se dice que ayunar fue prescrito por Dios en las comunidades de creyentes anteriores y que el principal motivo del ayuno es conseguir taqwa. El taqwa se puede traducir como honradez o consciencia de la presencia de Dios, pero significa mucho más.

El principal objetivo del ayuno es seguir el mandato de Dios. Todas las ventajas del ayuno, así como mejorar la salud y entender la situación de los más necesitados, no deben de ser las intenciones del creyente al ayunar. Esto no son más que maneras de llegar a entender la Sabiduría Divina a través del ayuno.

Muchos eruditos han tratado este tema. Said Nursi es uno de ellos, y explica el principal motivo del ayuno en el capítulo 29 de su libro The Letters (Las Cartas).

Primero comenta que al igual que en el cristianismo y el judaísmo, una de la metas del ayuno es llegar a apreciar los regalos de Dios, los cuales pueden ser inadvertidos de no ser por este acto. Por lo que ayunar nos hace tener un agradecimiento sincero.

Mucha gente no aprecia los regalos que se les ha dado, ya que no pasan hambre. Por ejemplo, un trozo de pan duro no significa nada para aquellos que tienen el estómago lleno, sobre todo si son ricos.

Un segundo objetivo, parecido al del cristianismo, es el de comprender a los pobres a través de la sed y el hambre, ya que esto crea una compasión y ayuda a ser más caritativos:

Dios permite al rico que ayude al pobre. Sin el ayuno, los ricos y los indulgentes no saben el sufrimiento que pasan los pobres y hambrientos, ni hasta qué punto estos necesitan ayuda. El cuidado de los demás comienza cuando somos agradecidos. Siempre hay alguien que tiene menos, por lo que podremos encontrar a alguien a quien cuidar. Si no sientes hambre, es casi imposible ayudar al otro o hacer el bien. Y aunque lo hagan, no lo sentirían completamente porque no habrían sentido la misma hambre que ellos.

El tercer motivo es apaciguar y hacer que el alma sea humilde  y protegerse de la gula. El deseo carnal se considera libre y sin restricciones. Desea, por su propia naturaleza, un señorío imaginario y una acción libre y arbitraria. Sin querer darse cuenta de que está siendo puesto a prueba y examinado a través de la inmensa generosidad de Dios, por lo que absorbe esos regalos como un animal y como si fuera un ladrón, especialmente si su riqueza y poder están acompañadas de negligencia.

El Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones sean con el, indica, que el ayuno ayuda a alejarse de las malas acciones, como la lujuria: “Aquel de vosotros que se pueda casar, que lo haga, el que no pueda, se le recomienda que ayune. (Bukari)

Otros motivos que indican eruditos del islam, son perfeccionar el carácter, centrarse en las necesidades espiritual y los libros sagrados. Crear lazos de hermandad entre los miembros de la comunidad al ayunar y alimentar a los demás, y la expiación de las malas acciones. Este último, relacionado con la expiación en el judaísmo, está expresado en el Corán como la expiación de malas acciones o romper juramentos a Dios:

Allah no os toma en cuenta los juramentos frívolos, pero sí os toma en cuenta los juramentos con los que intencionadamente os comprometéis. Como reparación, alimentaréis a diez pobres según el término medio con el que alimentéis a vuestra familia, o los vestiréis o liberaréis a un siervo. Quien no encuentre medio de hacerlo, que ayune tres días. Esta es la reparación por los juramentos que hagáis; y tened cuidado con vuestros juramentos. Así os explica Allah Sus signos para que podáis agradecer. (La mesa servida, 5:89)

Las tres religiones abrahámicas, el judaísmo, el cristianismo y el islam, tienen cosas en común en lo que a la práctica de refiere. Al igual que en el rezo, el ayuno también se lleva a cabo por las tres religiones. Tras haber examinado las similitudes y diferencias de las tres creencias, es evidente que el agradecimiento es un beneficio que tienen todas en común. Observamos que el luto es una cualidad presente en el judaísmo y que la expiación lo es tanto para el judaísmo y el cristianismo. Ayunar para dar limosna, poder dominar el alma, conseguir humildad y protección de la gula es una característica común entre el islam y el cristianismo. Y por último, utilizar tu tiempo libre para estudiar los libros sagrados y rezar se enfatiza más en el judaísmo y el islam. El énfasis puesto en cada uno de los objetivos del ayuno en este artículo es subjetivo, ya que en las tres creencias encontramos un gran beneficio en el ayuno, sin que importe la duración o el tiempo.

¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allah)! (La Vaca, 2:183)


Fuente: www. fountainmagazine.com Traducido y editado por Truth Seeker

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