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Negar a Dios es negar lo más innato del ser humano

Negar a Dios es negar lo más innato del ser humano

Negar a Dios es negar los más innato del ser humano.

La naturaleza innata del ser humano reconoce a Dios y quiere adorarlo

 

Por: Equipo Editorial

¿Dios existe? Cuando esta pregunta se presenta a académicos ateos, siempre se convierte en una discusión sobre si existen pruebas que afirman su existencia. Pero de hecho, podríamos argumentar que no hace falta pruebas para demostrar su existencia, sino más bien que los que niegan su existencia deberían de darnos las pruebas que apoyan su posición. La pregunta sería entonces: ¿cuáles es la raíz por la que uno niega la existencia de Dios?

La existencia de Dios como axioma del pensamiento humano

Esto no quiere decir que no tengamos pruebas para afirmar la existencia de Dios, pero el caso que queremos presentar aquí es que ni necesitamos tenerlas, ya que la creencia en Dios es una creencia axiomática. Es decir, es una creencia básica del ser humano, una creencia fundacional de su entendimiento del mundo, que es evidente en sí, al igual que sabemos que la mente, los valores éticos, la verdad y la razón son cosas que existen. Aún así, de ningún modo podemos basar ese conocimiento en pruebas materiales y empíricas. Su existencia no se desarrolla en el ámbito del mundo físico, y por lo tanto no podemos ’verlos’ o ‘medirlos’. Pero nada duda de su existencia. Es más, necesitamos afirmar que existen para poder construir encima otros conocimientos, más concretos, como por ejemplo la ciencia empírica. Lo mismo ocurriría para Dios. Ningún entendimiento o método científico es capaz de abarcar el significado o las pruebas de su existencia, pero es la afirmación de su existencia que nos permite construir un entendimiento del mundo equilibrado y sano.

Otra característica es que la existencia de Dios como axioma del pensamiento humano no está reducida a un contexto geográfico y cultural, sino que es compartida por todos los pueblos alrededor de la tierra. Los que se declaran ateos no tienen pruebas científicas ni lógicas para afirmar lo suyo, y por lo tanto lo suyo es también una creencia, pero no axiomática ya que la creencia en Dios es fundacional, mientras que la creencia en que no existe Dios solo es un producto, una reacción a la creencia fundacional en su existencia.

También es cierto que la creencia en la existencia de Dios no es algo transmitido a través de la educación o ninguna otra forma de transferencia de información. Al contrario, es algo innato en el ser humano. Algo que surge de lo más profundo de su corazón, algo anciano y fundador, instintivo, que llama a uno a su origen, a lo más puro y escondido que está por debajo de la realidad de su cuerpo y lo que le viene de su conciencia.

Para hacer una comparación, podríamos decir que la creencia en Dios es para el ser humano como el agua atrapada a cientos de metros de profundidad debajo del hielo del antártico. Escondida en el corazón de la tierra, cuando se remonte a la superficie y se estudia su composición química, esta agua es testigo de tiempos muy antiguos, del origen de la vida en la tierra.

Nuestra naturaleza innata, la Fitrah

Este entendimiento de la existencia de Dios como creencia fundacional, evidente por sí misma, está perfectamente de acuerdo con la tradición teológica musulmana desarrollada alrededor de la palabra Fitrah. Fitrah es una palabra árabe que quiere decir, básicamente, ‘estado natural’, ‘naturaleza innata’, o la ‘disposición innata del ser humano’. Esta naturaleza innata reconoce a Dios y quiere adorarlo. Es lo que nos enseña el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sobre él, cuando dice en uno de sus hadices más conocidos:

“Cada niño nace con su naturaleza innata-siendo musulmán-; luego, sus padres le hacen judío, cristiano o Mayusi (adorador del fuego) (Al Bujâri:6226)

No obstante, a pesar de que la creencia en Dios es innata en los corazones de los seres humanos, puede ocurrir que esté ‘velada’, o ‘corrompida’ por influencias negativas de nuestro entorno, o pensamientos falsos que hacemos nosotros mismos.

De la tradición profética que hemos presentada antes, sabemos que las influencias externas pueden ser nuestros padres, pero también otras personas que formen parte de nuestra vida, influyendo también nuestras condiciones de vida; el trabajo que hacemos, el ritmo de vida que llevamos, o la presión de la sociedad en la cual vivimos.

Reforzar su creencia

Por otra parte, cuando tenemos pensamientos o intenciones que no están dirigidas hacia el bien, pueden debilitar nuestra fe en Dios. Es por esto, por ejemplo, que el musulmán debe cumplir con los actos de adoraciones prescritos, especialmente las 5 oraciones del día. Estas oraciones no están porque Dios la necesita, ya que Él no tiene ninguna necesidad ni depende de nada. No, al contrario, es el musulmán que necesita estas oraciones, ya que son, entre otras cosas, momentos de reflexión sobre la generosidad de Dios, permitiéndole combatir lo negativo que tenga dentro, y así proteger y reforzar su creencia.

También es cierto que Dios, en el Corán, nos invita precisamente a reconocer nuestra Fitrah, a ‘desvelarla’ buscando la verdad en nuestros corazones, basándonos en nuestro entendimiento innato del bien y del mal, y en nuestras facultades para reflexionar y observar.

Como ejemplo de ello podemos mencionar los siguientes pasajes del Corán:

La vida del mundo se parece al agua que hacemos caer del cielo y se mezcla con las plantas de la tierra de las que comen hombres y ganado.Y cuando la tierra ha florecido, se ha embellecido y sus habitantes se creen con poder sobre ella, viene entonces Nuestra orden de noche o de día y la dejamos lisa como si el día anterior no hubiera sido fértil.Así es como explicamos los signos a la gente que reflexiona. (Yunus 10:24)

Que mire el hombre de qué ha sido creado. (At-Taariq 86;5)

¿Es que no van por la tierra teniendo corazones con los que comprender y oídos con los que escuchar? Y es verdad que no son los ojos los que están ciegos sino que son los corazones que están en los pechos los que están ciegos. (Al-Hajj 22:46)

¿Acaso no meditan el Corán o es que tienen cerrojos en el corazón? (Muhammad 47:24)

¿Acaso aquel a quien Allah le ha abierto el pecho al Islam y se asienta sobre una luz que viene de su Señor…?¡Perdición para aquéllos cuyos corazones están endurecidos para el recuerdo de Allah; ésos están en un claro extravío! (Az-zumar 39:22)

Creer en lo sobrenatural es algo innato en los seres humanos, y esta creencia es válida para todos y en todos los tiempos, ya que es racional y lógica además de hacer más fuerte a quién la tiene, es la creencia en Dios Único y Misericordioso:

Dijeron sus mensajeros: ¿Acaso puede haber duda acerca de Allah, el Creador de los cielos y de la tierra que os invita al perdón de vuestras faltas y os da plazo hasta un término fijado? (Ibrahim 14:10)

 

 

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