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El problema del mal y la existencia de Dios: Significado en la vida (4/5)

Entender el problema del mal desde la perspectiva de lo que podemos saber y del significado en la vida no ayuda a contextualizarlo

Entender el problema del mal desde la perspectiva de lo que podemos saber y del significado en la vida no ayuda a contextualizarlo

Por: Mohammad Elshinawi

Cuarta parte de esta serie sobre una perspectiva islámica sobre el ‘problema del mal’. Para leer la tercera hacer click aquí.

Un reflejo de la grandeza de Dios

¡Gloria a Aquel que creó todas las especies: las de la tierra, ellos mismos y otras que no conocen. (Yasin, 36:36)

Crear opuestos tales como el bien y el mal proviene de la perfección de la Sabiduría de Dios, y hacerlos observables para nosotros proviene de Su Gracia. La creación de la noche y el día, lo dulce y lo agrio, lo caliente y lo frío, el dolor y el placer, la muerte y la vida, la enfermedad y la salud, también reflejan su grandeza y perfección.

Aunque los atributos de Dios son inherentemente perfectos, no verlos manifestados en nuestro mundo nos haría menos capaces de reconocer la grandeza de Dios. Si no fuera por la creación, sería más difícil reconocer el atributo de Creador a Dios. Si no fuera porque Dios creó personas que exhiben el mal, reconocer las cualidades de Tolerancia y Perdón de Dios, e incluso Sus cualidades de Justicia y Dominación, sería mucho más difícil de reconocer. Si un rey se limitara a una sola de las muchas acciones que es capaz de realizar, este rey no estaría al tanto de sus propias habilidades, o sería inconsciente del gran beneficio que estas acciones supondrían para los demás.

En cuanto al Uno con conocimiento perfecto y habilidad perfecta, Él no se limita a una sola acción o tipo de acción, ya que eso sería una falla en Su Soberanía. Es a partir de la habilidad perfecta de Dios que Él da y retiene, recompensa y castiga, eleva y rebaja, honra y humilla, empodera y vence, acelera y retrasa, beneficia y daña. Al mismo tiempo, es debido a Su Sabiduría que, dado a que los humanos no son idénticos, no son tratados de manera idéntica, ya que eso sería contrario a Su perfecta Justicia. El Corán está lleno de censura de quienes equiparan entre cosas muy diferentes (como Dios y el hombre) y de quienes discriminan entre cosas equivalentes (como el color de la piel), entonces, ¿cómo podría Dios condenar algo como un defecto y luego describirse con él?  Allah dice:

¿O es que piensan los que tienen en su haber malas acciones que los consideraremos como a los que creyeron y practicaron las acciones de bien, y que su vida y su muerte serán iguales? ¡Malo es lo que juzgan! (La arrodillada, 45:21)

Por lo tanto, si los bellos Nombres y Atributos de Dios deben manifestarse, esto solo es posible con la existencia de opuestos y contrapartes, la sabiduría exige que estos opuestos deban existir. Si están ausentes, entonces los Atributos de Dios no existirían, lo cual es inconcebible.

El Corán y la Sunna a menudo nos recuerdan que el amor y la compasión sin paralelo de Dios por las personas son tan grandes como lo es Él. En muchos casos, no es otro que el fenómeno del mal que establece el escenario para la manifestación de esos Atributos Divinos. Por lo tanto, todas las siguientes “sabidurías” no son explicaciones aisladas, sino que son dimensiones de cómo el Amor, la Compasión y la Buena Voluntad de Dios para Sus siervos se encuentran en el centro de cada pinchazo y de cada espina.

Dar significado a la vida

Bendito sea Aquel en cuyas manos está la Soberanía y es Poderoso sobre todas las cosas. Quien creó la muerte y la vida para probaros y ver cuál de vosotros sería mejor en obras. Y es el lrresistible, el Perdonador. (La soberanía, 67:1-2)

Las pruebas, por su naturaleza, requieren que una persona se enfrente a desafíos y supere los obstáculos antes de ser coronadas con éxito. ¿Debería esperarse algo más que eso de nuestra prueba llamada vida? El beneficio de comprender por qué existimos es enorme porque las expectativas erróneas son quizás la causa principal de las frustraciones de la vida.

Cuando las personas reducen su expectativa de Dios al “amor incondicional”, y luego esperan que Dios los trate como si fueran sus mascotas, siempre estarán decepcionados con un mundo que nunca debió ser un paraíso hedonista, y siempre considerarán cualquier cosa que se opoga a sus deseos como malvados. Pero cuando se evita esta percepción errónea, las personas pueden recalibrar sus perspectivas y volverse resueltas para enfrentarse a las dificultades de la vida.

Toda alma ha de probar la muerte. Os pondremos a prueba con lo bueno y con lo malo y a Nosotros volveréis. (Los Profetas, 21:35)

Al-Alūsi explica: “Lo probamos con lo que no le gusta y le gusta, ¿será paciente y agradecido, o dejará de creer y lo ignorará?”. En otra parte del Corán, Dios dice:

¿Es que cuentan los hombres con que se les va a dejar decir: creemos y no van a ser puestos a prueba? Es verdad que ya probamos a los que les precedieron. Para que Allah sepa quiénes son sinceros y quiénes son los falsos. (29: 2-3).

Estos versículos son particularmente valiosos en la discusión de la teodicea, ya que nos ayudan a darnos cuenta de que estar sujetos al bien y al mal no son solo una prueba de conducta sino también una prueba de fe, una prueba de fuego para las dudas, no solo los deseos. A través de estas pruebas, se revela la lealtad de una persona a sus convicciones, especialmente cuando se encuentran incapaces de identificar la sabiduría de un evento en el universo.

Especialmente cuando se los prueba con el mal, cuando las dificultades se precipitan la mente y el corazón de una persona se inclinan hacia las preguntas más valiosas sobre las realidades de este mundo, su Creador y su propósito. Dicho de otra manera, no tendría sentido entrar en la sala de examen de la vida con todas las respuestas a la mano, y son los desafíos de la vida los que nos impulsan a buscar fervientemente esas respuestas. Una vez que lo hacemos, no solo encontramos al Uno con las respuestas, sino que descubrimos que Él mismo es la respuesta. Quizás es por esto que los versículos anteriores comienzan un capítulo del Corán que termina con:

A los que luchan por Nosotros, les guiaremos a Nuestro camino, es cierto que Allah está con los que hacen el bien. (La araña, 29:69)

Debe notarse que, desde la perspectiva islámica, esta prueba de esfuerzo implica retener o volver a la pureza, no superar los “males inherentes”. Dios creó al hombre con rectitud moral; “Que en verdad creamos al hombre en la mejor armonía” [95: 4]. Luego, Dios nos otorgó la capacidad de discernir el bien del mal [91:8] y nos envió en esta vida para que nuestra mente, corazón y miembros como una prueba [76:2]. Si evitamos el adoctrinamiento corrupto y las inclinaciones equivocadas, permaneceremos rectos en todos nuestros asuntos. Dios también dotó a cada persona con una fiṭra (disposición espiritual) que resiste las influencias malignas que buscan devastar la belleza de su naturaleza original. Por lo tanto, los seres humanos rectos y su fiṭra pura son lo que define a la humanidad en esencia. En cuanto a los elementos que nos inclinan hacia el mal, estos son los que hacen que la vida sea una prueba, pero solo tienen un efecto cuando dejamos que la voz de la fiṭra centrada en Dios se debilite, y cuando su llama Divina se deja sin combustible.

Dado que la vida fue pensada como una prueba, esta prueba carecería de sentido sin que tuviéramos un grado de libre albedrío. De lo contrario, ¿cómo puede ser digna de encomio nuestra promulgación de bien o mal si somos como plumas en el viento, sin ningún tipo de agencia? Alvin Plantinga, en The Nature of Necessity, señala que el bien moral requiere la posibilidad del mal moral: “El hecho de que estas criaturas libres a veces salgan mal, sin embargo, no cuenta ni contra la omnipotencia de Dios ni contra su bondad; porque podría haber evitado la ocurrencia del mal moral solo eliminando la posibilidad del bien moral”. Evaluar el compromiso de las personas con el bien moral es el propósito de la vida y la razón por la cual el mal debe existir.

La humildad con Dios y la adhesión a la sabiduría de Dios constituyen la forma más elevada de bien moral. Aceptar que nosotroes solo pdemos ver píxeles mientras que Dios ve que la imagen completa es una prueba enorme de humildad intelectual. Aceptando que eres como la hormiga en la alfombra que ve la obra maestra sobre la que camina como una jungla caótica exige la mayor dosis de humildad. Contemplar la grandeza de Dios, admitir que uno es diferente a Dios y esperar tener “puntos ciegos” que hacen que algunos males sean misteriosos, es la prueba más básica de la fe en lo invisible. Como dice Dios:

Y hay hombres que adoran a Allah como al borde de un precipicio; si les viene un bien se tranquilizan con ello pero si les viene una prueba cambian de cara perdiendo esta vida y la otra. Esa es la auténtica perdición. (22:11)

De manera similar, cuando los ángeles le preguntaron a Dios acerca de la creación de seres humanos que cometieran actos malvados, se sintieron completamente satisfechos con la respuesta de que Dios sabe lo que ellos no saben. Con humildad y completa fe en la sabiduría de Dios, aceptaron Su conocimiento superior:

Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: Voy a poner en la tierra a un representante Mío.Dijeron: ¿Vas a poner en ella a quien extienda la corrupción y derrame sangre mientras que nosotros Te glorificamos con la alabanza que Te es debida y declaramos Tu absoluta pureza? Dijo: Yo sé lo que vosotros no sabéis. (La Vaca, 2:30)

Ibn al-Jawzi (m. 1201) dice: “La mente ha llegado a reconocer la Sabiduría del Creador, y que no tiene fallos ni defectos. Este reconocimiento lo obliga a renunciar a [objetar] cualquiera de esta [sabiduría] que se oculta para él. Cuando un asunto específico no está claro, por lo tanto, sería incorrecto determinar si el principio en sí mismo es inválido“. Por ejemplo, ¿qué posible sabiduría podría haber al dañar un barco y que su tripulación se ahoge? ¿Qué posible sabiduría podría haber en un niño inocente que está siendo asesinado?

En la historia del profeta Moisés y al-Khidr [18:60-82], se revelaron esos males aparentemente inútiles para mostrarnos las sutiles hebras de detalles ocultos en el tapiz divino. Esta historia demuestra que a menudo no podemos comprender la sabiduría última detrás de los males aparentes. Poco pudo Moisés (la paz sea con él) darse cuenta de que dañar el bote impidió que fuera tomado por un rey pirata y que matar a ese niño sin pecado fue por misericordia para él y sus padres, evitándoles a todos un mal mayor si hubiese crecido hasta la madurez entre ellos.

Finalmente, la prueba de la vida también carecería de sentido si las leyes naturales de este mundo no estuvieran vigentes, ya que es nuestro reconocimiento de patrones coherentes, como la causa y el efecto, lo que nos obliga a comprometernos con nuestras realidades. Si los lobos estuviesen ciegos a los corderos, y los ángeles sacaran a los ciervos en el aire de los incendios forestales, y los virus se desvanecieran mágicamente de nuestros cuerpos, y lluvía de pimienta aparecieran repentinamente en los ojos de todos los violadores, o se produjera una parálisis en el gatillo de cada tirador, y surgiera comida en vientre de cada niño hambriento, este “mundo perfecto” en realidad sería bastante defectuoso, ya que no tendría leyes vigentes ni patrones de causalidad, y porque su “mal funcionamiento” requeriría constantemente la interferencia de Dios.

Sin embargo, en realidad, estas leyes establecen este mundo como debe ser, y están ahí para que la vida sirva de escenario para la prueba de la vida. Deben existir eventos que requieran apelar con confianza a Dios en la súplica, rescatar valientemente a los que están en peligro y servir desinteresadamente a los necesitados. Es cierto que las leyes que Dios creó para hacer la vida posible, estable y placentera, son las mismas leyes que a veces hacen que la vida sea dolorosa e incómoda. El derretimiento de los glaciares irriga la tierra y sacia la sed de las personas y los animales, pero también puede provocar inundaciones destructivas. Los rayos proporcionan a las plantas óxido nítrico, pero a veces pueden matar fatalmente a un ser humano. Sin embargo, en todos estos casos, Dios creó una ley natural que ofrece un bien mucho mayor para el mundo que el mal ocasional que causa. Ese bien mayor incluye, pero no se limita a, la capacidad de comprometer una realidad comprensible (leyes naturales) y la evaluación de cómo se usa nuestra voluntad a la luz de esa realidad.


Fuente: https://yaqeeninstitute.org/ Traducido y editado por Truth Seeker Es, versión completa con referencias en el link.

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